| Nuestro fondo editorial |
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| Orientaciones Los textos que aquí se reproducen son, por decirlo de alguna manera, incómodos. No se adecuan en absoluto al clima de corrección política imperante, pero tampoco encajan en el romo —por esquizofrénico— discurso de un radicalismo de derecha que, curiosamente, ha acabado por caer en las fauces ideológicas de aquello de lo que pretende —mejor diríamos, pretendió— ser contrafigura. En efecto, los ataques del profesor Carlos Caballero al nacionalismo y al racismo que conforma el grueso de los dos primeros ensayos, al no partir de la verborrea analfabeta del antifascismo al uso, ponen sobre el tapete algo que, por obra y gracia de la dialéctica propagandística más grosera, aparece oculto a la mayoría de nuestros conciudadanos: nacionalismo y racismo no son dos fantasmas del pasado que pugnan por por aguar la fiesta del mundo feliz al que pretende llevarnos de la mano el neoliberalismo triunfante de nuestros días, sino que, por el contrario, conforman dos ideologías —¡tantas y tantas veces compañeras de viaje inseparables— nacidas del mismo vientre: la hiperidolatrada Modernidad. Tres ensayos contra la Modernidad es un libro que no le va a dejar indiferente y, desde luego, va a despertar en su cerebro interrogantes inéditos, entre los cuales el más extravagante —sólo en apariencia— bien podría ser éste: el más devastador racismo con el que se enfrenta la humanidad no son las bandas de “cabezas rapadas”, ni los Arzallus de turno, ni siquiera la presencia cada vez más impúdica de la impermeable, refractaria y prepotente sociedad wasp, sino la globalización totalitaria, auténtica trituradora de pueblos y culturas que, al socaire del embriagador perfume igualitarista, tras su paso sobre la faz del planeta no dejará tras de sí razas, naciones, ni probablemente más lengua que el inglés… Ni siquiera cerebros: única y exclusivamente, como diría el recordado Thiriart, tubos digestivos parlanchines». [del texto de la presentación] |
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