| Nuestro fondo editorial |
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Orientaciones Mucho más antigua que la esvástica, se puede hallar en multitud de grabados rupestres. Cuando los primeros europeos comienzan su andadura la rueda solar les acompaña, les sirve de vehículo para identificarse con el Sol, la encarnación de la divinidad máxima que proporciona Vida y Muerte. Es un símbolo que, por indoeuropeo, tiene un carácter positivo. La esvástica o cruz gammada, por contra, es una evolución de la rueda solar, un desarrollo que irá parejo a la toma de conciencia de lo que nos es común: lo europeo y la europeidad. Cuando el cristianismo irrumpe en nuestro continente, sus moradores llevaban siglos utilizando la rueda solar, de tal forma que a los primeros cristianos no les costó adoptarla inmediatamente. Los prosélitos de la nueva religión, que por entonces están alejados de cualquier influencia semítica, saben que únicamente integrándose en la tradición y cultura ancestrales podrán alcanzar sus fines evangelizadores. La rueda solar acaba convirtiéndose en un símbolo cristiano, pero no ecuménico, sino estrictamente europeo». [del prólogo de Erik Norling] |
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