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Ediciones Nueva
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fondo de
ediciones nueva
república
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«Eugenio o proclamación
de la primavera»
Rafael García Serrano
Edición al cuidado
y con prólogo de su hijo,
Eduardo García Serrano
Barcelona, 2003
20x13 cms., 109 págs.
Cubierta a todo color, con solapas
y plastificada brillo
Edición especial I Centenario
del fundador de la Falange
PVP: 12 euros
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Orientaciones
«Juan Antonio Aguilar y ENR han rescatado Eugenio
y yo creo que éste es un libro que los españoles de hoy no nos
merecemos. Me explicaré; en mi particularísima y subjetiva teoría de la
literatura comparada yo divido mi biblioteca en libros que merecemos y
libros que no merecemos en función de nuestra conducta colectiva como
pueblo. Pondré un ejemplo muy gráfico: hoy España se merece las Historias
del Kronen, pero no se merece La
Araucana, de Ercilla. Hoy España se merece cualquier parida de la
colección El Papagayo firmada por Ramoncín, Esteban Ibarra o Boris
Izaguirre, pero no se merece El Dios
de la Lluvia llora sobre Méjico, de Lazslo Passuth. Hoy España se
merece cualquier mariconada literaria de Mendiluce pero no se merece la Crónica
de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo..., no sé si me
explico.
¿Por qué digo que no nos merecemos Eugenio? Además de por lo anteriormente expuesto, porque Eugenio
ya no existe en tanto que hoy no hay españoles que quieran conducirse
como él. Si la Iliada fue considerada en la Antigüedad clásica como el viático
del guerrero, siendo así que una edición comentada por Aristóteles
palpitó siempre bajo la almohada y junto a la daga de Alejandro Magno,
hubo un tiempo épico, duro y amargo, pero no estéril, en el que Eugenio
fue considerado el viático del falangista, porque Eugenio en su dimensión real, Eugenio Lostau Román, fue el
falangista total pues lo fue en la doble vertiente del término: en la
dimensión del credo político joseantoniano de los años treinta, y en la
conceptual histórica de la unidad de combate de la que José Antonio toma
el nombre para bautizar a su movimiento político, la falange griega.
Eugenio Lostau Román, Eugenio,
cuyo nombre, al igual que el de la militancia política que abraza, también
viene del griego: Eugenio, el bien nacido; Eugenio, el de buen linaje;
Eugenio, el de buena estirpe, amó a España por encima de sí mismo y
persiguió la Justicia Social para todos los españoles como un ideal
permanentemente desvelado, como un imperativo moral y legal sin el cual no
se puede construir la Patria. Toda esa lucha Eugenio la llevó a cabo al
modo y al estilo de un combatiente de las falanges griegas, sin claudicar
jamás, sin romper la unidad, sin negarle jamás la protección de su
escudo al falangista de la izquierda... así era Eugenio Lostau Román, el
falangista total, Eugenio, el
español, el hombre, el universitario, sindicalista en el tajo, filósofo
en el Partenón, soldado a banderas desplegadas en el campo de batalla,
espía de acero y de hielo en la Quinta Columna y patricio senatorial en
las Cortes Españolas.
Los dos murieron. Eugenio Lostau, de asco. Eugenio,
de soledad porque no hay Falange a la que abrazarse ni para combatir ni
para filosofar. Espero que esta reedición de Eugenio
lleve implícita su epifanía».
[de la presentación de Eduardo García Serrano]

Índice
— Eugenio, el falangista total [por
Eduardo García Serrano]
—
El autor y su obra
—
Nacimiento de Eugenio
— Prólogo a la que fue segunda
edición
— Palabras especiales para la sexta
edición (1973)
— Curioso prólogo que va —con otros
dos— a la cola del relato que debiera abrir
— Capítulo 1.
Eugenio elige su muerte
—
Capítulo 2.
Fábula
de Hero y Leandro
— Capítulo
3. Historia de 3 cartas
— Capítulo 4.
Eugenio
me descubre el mar
— Capítulo
5. Pedagogía de la pistola
— Capítulo
6. Discurso de Imperio en el mes de octubre
— Capítulo 7.
Eugenio
contesta a un pasquín
—
Capítulo
8. Nosotros, los universitarios
— Capítulo
9. Proclamación de la primavera
— Anexo: De Pedro a Pedro

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