Orientaciones
«Quisling
fue condenado a muerte el 10 de septiembre tras un juicio sumarísimo cuyo
resultado estaba prefijado de antemano. Ni siquiera se le permitió aportar
pruebas para refutar las acusaciones del fiscal. Mientras espera la
ejecución de la sentencia escribe a su esposa y a sus más íntimos
colaboradores. Jamás pidió perdón para sí, aunque dirigirá una misiva al
monarca para interceder por los militantes de Nasjonal Samling detenidos o
perseguidos.
La
parodia de juicio toca a su fin. La Corte Suprema rechaza —estaba en el
guión— el recurso de su abogado defensor y, en la madrugada del 24 de
octubre, es conducido ante un pelotón de fusilamiento en el presidio de
Akerhus, en Oslo. Quisling fue consciente en todo momento de su apuesta y
el precio que iba a pagar por ella. Cuando se entregó a la resistencia,
dirigiéndose al comandante le dijo: “Sé que el pueblo noruego me ha
condenado a muerte, y lo más fácil para mí sería quitarme la vida. Pero
deseo ver como me juzga la historia. Creedme, dentro de diez años seré un
nuevo San Olav”.
Al
entregar su vida, Vidkung Quisling prestaba su último y supremo servicio a
la patria.
Para
sus enemigos se ponía fin a la vida de un traidor. Para quienes, a
pesar de la represión, lo llevaban en su corazón, había nacido el mito de
un auténtico patriota noruego y europeo.»
[del estudio preliminar de Erik Norling]

Índice
●
Vidkun Quisling, ¿traidor o patriota? Itinerario de un político idealista
[Erik Norling]
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Política de Oriente y Occidente [Vidkun Quisling]
— Prólogo
— Advertencia al lector [Audhild de López Martínez-Ybor]
— Introducción
— Sanidad y raza
— Política
— El dominio económico
— El problema agrario
— La sección social
— Cultura y religión
— El ejemplo de Rusia
— Política exterior
— Compendio y perspectivas
●
Anexos
— Discurso ante el Congreso del Partido (1942)
— Discurso en el cine Klingenberg (1943)
— Alegato final (1945)
